<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667</id><updated>2011-11-10T00:49:38.409+01:00</updated><title type='text'>Mas que Palabras: Relatos.</title><subtitle type='html'>En esta página se publicarán tanto relatos cortos como guiones y similares. Podréis opinar sobre ellos o mandar relatos a corina_mv@hotmail.com 
Si queréis volver: www.masquepalabras.blogia.com

</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>5</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667.post-109818322989864000</id><published>2004-10-19T13:48:00.000+02:00</published><updated>2004-10-19T13:52:11.426+02:00</updated><title type='text'>Lo siento Gaia;</title><content type='html'>&lt;img src="http://galeon.com/zonaneutral/cheveux2.JPG" alt="Example" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un carnaval de colores, la materia incandescente de los sueños entró a formar parte de mi espíritu lejos de la vigilia. Adoraba sentir como mi cuerpo quedaba en un trance casi absoluto mientras yo salía de él. Todo alrededor parecía más nítido, más intensa su visión, más real. El bolso brillaba rojo a mi etéreos pies, los sueños los había echado a un lado y caminaba ahora sobre ellos, en mi propio mundo, diferente tras la experiencia del viaje astral. Debía apartarme enseguida del cuerpo para que el cordón plateado, aquel que nos une a todos a nuestra realidad física, no tirara de mí para volver a la rutina del dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Surqué el pasillo de la casa, en el salón todavía yacía moribundo el caldero tapado del potaje de la cena, y el abanico seguía postrado en el sillón, entre los cojines, pidiendo oxígeno a vuelo de tela. Frente a mí, la ventana se abría de par en par revelando unas calles anchas empedradas, una vista solo más hermosa con esta sensación de vuelo en un cuerpo inexistente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abajo, más allá de las casas, más allá de la plaza del mercado cerrado en el manto nocturno, se abría paso un río, estrecho al principio, tímido de abrirse al mundo hasta no salir de la civilización. El cordón ya era fino, mi cuerpo no tiraría de mí. Era libre; no libre como un preso al que le dejan salir por fin de sus barrotes, porque tiene que trabajar, buscar su sustento; no libre como las personas en vacaciones, que siguen teniendo responsabilidades. La palabra libertad se ha limitado mucho en la civilización, tanto que ni los anarquistas son capaces de saber realmente qué es la libertad. Pero estaba claro lo que era, era eso. Volar sin cuerpo aparente sobre un mundo que es patético a la luz del sol, pero maravilloso en las entrañas de la noche y los colores de la realidad de los espíritus. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguí el río, como siempre, donde comenzaba a ensancharse parecía  un dulce camino fluido, y lo era. Después de un corto periodo de tiempo llegué a mi destino, el hermoso peral sabio. El peral que me había visto nacer en un día especial. Gaia lo nutría con fuerza y voluntad. La mano del enemigo mortal de la madre tierra no había acabado con ese pedazo de su cuerpo, con ese pedazo de lo que sentía mío propio. El peral era grande, viejo, al llegar incluso sin cuerpo podías tocar su espíritu fuerte, casi de roble, el sagrado árbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su alma, una dríada hermosa, de belleza amazona, salió esta vez de él, mirándome, alargando un brazo para rozarme el rostro astral que la miraba asombrada. De todas mis experiencias esta era la primera vez que se había dignado a salir de su caparazón físico, imitándome en mi juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuché un suave susurro lento, pausado. La dríade me mostró unas imágenes, en ellas aparecía un hombre que firmaba algún trato con otro. Gaia estaba cansada de la corrupción de sus hijos. El árbol con el que hablaba caería por esa corrupción. La dríade sonrió pesadamente. No sabía qué construirían en lugar de su cuerpo, pero la matarían, la asesinarían por dinero, eso era lo que contaba para ella, y para mí.&lt;br /&gt;&lt;img src="http://galeon.com/zonaneutral/driada.jpg" alt="Example" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me mostraba esto porque sabía que yo acudía casi todas las noches a sentirla, ahora mi libertad se sentía cortada, cohibida, como la libertad del mundo. Deseaba que aquello que predicaba &lt;em&gt;Mago de Oz&lt;/em&gt;, un grupo de música que gustaba de escuchar, se hiciera realidad: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Aparecieron en su mansión &lt;br /&gt;Un ciervo anciano y un halcón, &lt;br /&gt;Un bosque quemado y un sauce llorón &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto es un juicio y este el tribunal &lt;br /&gt;Que ha de condenar tu usura &lt;br /&gt;El ozono es el fiscal y una ballena el juez &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un río contaminado en pie &lt;br /&gt;Hace pasar al jurado &lt;br /&gt;Formado por la justicia, el amor &lt;br /&gt;Y algún pez.  &lt;br /&gt;___&lt;br /&gt;Busca una nutria a su amor y ve &lt;br /&gt;Que lo acaban de asesinar &lt;br /&gt;Ha muerto a golpes de sin razón &lt;br /&gt;Solo querían su piel &lt;br /&gt;Y no entiende porqué, si ellos tienen piel &lt;br /&gt;Matan por otra tener &lt;br /&gt;Le intenta despertar, pues va a amanecer &lt;br /&gt;Y han quedado en ver salir el sol &lt;br /&gt;___&lt;br /&gt;Has de pagar y este tribunal &lt;br /&gt;Te condena a un árbol ser &lt;br /&gt;Y cuando tengas sed, sólo de beber &lt;br /&gt;Lluvia ácida tú tendrás &lt;br /&gt;Y la nutria lloró, pues vio que su amor &lt;br /&gt;De nuevo tenía piel &lt;br /&gt;Y el sol se despertó y corrieron a ver &lt;br /&gt;Un nuevo amanecer... &lt;br /&gt;¡¡Y el mar sonrió!! &lt;br /&gt;___&lt;br /&gt;Cuentan que tras una tormenta ayer &lt;br /&gt;El viento derribó a un árbol y que su tronco, de casa sirvió a un castor&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero me di cuenta de que aquello que deseaba, la venganza de nuestra Gaia, aunque  pudiera considerarse cruel, era imposible. Ella seguiría cuidándonos, amándonos, esforzándose por darnos sus frutos, aunque la belleza de su cuerpo se viese afectada por nuestra polución, nuestro derroche, nuestra incomprensión de lo que verdaderamente es nuestro hogar (y no me refiero a uno de esos pisos de algún edificio). Seguiría haciendo todo eso aun y cuando somos tan pocos los que reivindicamos el deber de sanar sus heridas, el salvar su vida y quizás con ello la nuestra; aun cuando tantos son los que abren grietas en tu piel terrosa, en sus venas de agua clara… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mi cuerpo no sin antes despedirme, al regresar abrí los ojos a mi mundo como cada día lo veía, el llanto me invadió por el dolor de una madre dolida… “lo siento Gaia”; y casi irónicamente susurré las siguientes palabras en medio de la ira “Perdona, como pidió el Cristo de los cristianos, a aquellos que no saben lo que hacen, a los ignorantes de su propia condena, como siempre haces...”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;STRONG&gt; Por: Corina Morera Villar &lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8326667-109818322989864000?l=masquerelatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/109818322989864000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8326667&amp;postID=109818322989864000' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109818322989864000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109818322989864000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/2004/10/lo-siento-gaia.html' title='Lo siento Gaia;'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667.post-109774984358249296</id><published>2004-10-14T11:27:00.000+02:00</published><updated>2004-10-14T14:17:01.056+02:00</updated><title type='text'>Josephine y yo;</title><content type='html'>&lt;img alt="Example" src="http://ourworld.compuserve.com/homepages/strasser_r/Nina.JPG" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La camiseta de mamá, aquella larga y blanca con dibujos de caballitos de colores azules y verdes yacía en su cama revuelta, pero mamá no estaba, hacía mucho que no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo como papá venía siempre del mercado, con deliciosos bombones de crema, de café, de frutas, de licores (aunque los de licor apenas me los dejaban probar porque no eran para niñas pequeñas). Papá se metía entonces en la cocina con los sirvientes de la casa,  cuando salían todos con las grandes badejas de plata, aquellas antiguas que tanto gustaban a mi madre, con cubierta redonda ocultando su exquisito interior. A papá le gustaba llevar también, como un sirviente más, aunque fuese el señor de la casa, una de esas bandejas de plata y meter los recién comprados bombones para el disfrute de madre, que reía abiertamente viendo a su esposo comportarse como si fuera el maitre de un famoso restaurante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra casa era una mansión que ahora, tras la ida de mis padres, estaba sucia, abandonada, vacía. Solo estábamos Josephine y yo. Josephine es mi gatita de calicó, esa tela fina de algodón que adoraba acariciar hasta quedarme dormida por las noches. Josephine había sido de mamá, se la había regalado la abuela Teresa cuando era jovencita. Ahora la cuidaba yo. Cuando ellos se fueron, se evaporaron en la luz del sol que se proyectaba en el ático, y cuando esa luz me rozó a mí después de la gran explosión de esa parte de la casa, la cual ahora estaba derrumbada y la madera ennegrecida, yo miré a Josephine, y ella pareció devolverme la mirada en sus vidriosos ojos turquesas y dije a mi madre que me quedaba para cuidar a nuestra gatita, mamá alargó el brazó que se fundía ya con la nada y no logró llevarme consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo años trasladando bandejas de plata por la casa, haciendo pasar su interior vacío por uno lleno de bombones de licor, los cuales ahora podría probar; miraba por la ventana viendo las montañas allá a lo lejos, a las que habíamos ido de excursión varias veces, soñando que iba a visitarlas de nuevo aferrada a mis padres; me gustaba también observar la playa de arena blanca que se extendía cerca de la casa, más abajo de las rocas que formaban el cúmulo fuerte que sostenía la mansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, como todos los días, miraba por la gran ventana, abierta de par en par al sol y al polvo, el cual había dejado de respirar hacía mucho. Pero hoy se acercaba un coche grande y probablemente recién comprado por la carretera que cirulaba encima de la playa. El coche paró en frente de la puerta enrejada de la mansión y salió de él una pareja y un señor. Todos estaban muy bien vestidos, como los trajes de papá y mamá los de la pareja relucían por sus telas ricas. La mujer llevaba el cabellos suelto y ondulado, rojizo, como el de madre. Abrazé a Josephine con fuerza mientras deseaba tener mi cuerpo y llorar para desahogar mi tristeza al recordarla. ""¡Vete, por favor, vete!"" grité en mi lamentación ""¡Déjame tranquila!"".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el otro lado de la casa, en la puerta enrejada, una mujer se separaba de su marido para tocar la verja. Esta parecía empaparse por momentos, había estado seca hacía un segundo, pero ahora se imbuía de un agua espesa. Alzó la vista a la casa y vio como las maderas… ¿”lloraban”? Un sentimiento de profundo pesar la sumió en un extraño mutismo. Víctor, su marido, se acercó y la rodeó con un brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Estás bien, mi amor? ¿No te gusta la herencia de tu prima lejana? Solo hace falta un poco de renovación, arreglamos aquello y limpiamos, la verdad es que es muy hermosa, ¿no te parece?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, Víctor, pero no la quiero, no quiero quedarme en este lugar de tristeza. Estábamos muy unidas aunque fuera por correspondencia, no quiero habitar este lugar… hay algo ahí dentro, un recuerdo, un pensamiento que no desea ser perturbado en su memoria… esta casa lo guarda celosamente. Espera que nos vayamos de aquí, así que hagámoslo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pareja, sin entender bien lo que ocurría, desapareció con el compañero que había conducido el vehículo, y el recuerdo de la casa, una niña que sostenía un gato de calicó, sonrió viendo que de nuevo estaba libre, que la mansión seguía siendo de Josephine y suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Josephine, se van… ¡vamos a coger bombones de licor, los de la cereza dentro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa secaba sus lágrimas mientras un dulce espíritu infantil correteaba por sus pasillos, feliz de nuevo, ignorante de que hacía un momento había deseado llorar, ignorante de que había llegado la hora de desaparecer con los rayos del sol, impidiendo así la naturaleza de su espíritu a reunirse con aquellos a los que amaba, porque ante todo, debía cuidar a su mascota de calicó…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FIN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Corina Morera Villar&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8326667-109774984358249296?l=masquerelatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/109774984358249296/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8326667&amp;postID=109774984358249296' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109774984358249296'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109774984358249296'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/2004/10/josephine-y-yo.html' title='Josephine y yo;'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667.post-109602146878519078</id><published>2004-09-24T13:22:00.000+02:00</published><updated>2004-09-24T12:26:43.296+02:00</updated><title type='text'>VAMPIROS</title><content type='html'>&lt;img src="http://www.smh.com.au/ffxImage/urlpicture_id_1074360820485_2004/01/21/underworld.jpg" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Hoy la noche me trae el olor nauseabundo de la ciudad. Los seres inmortales nos contagiamos de la locura del mundanal ruido, la peste desmesurada de las calles infestadas de enfermizos “botellones”, de necios “drogatas” que opinan que la arrogancia del espíritu es la gran filosofía de la vida. La inteligencia del mundo camina hacia atrás. La humanidad da pasos frenéticos hacia un futuro tecnológico, cómodo, frío, y corre hacia un pasado de nulo intelecto en que vivían apresados por los dogmas de una iglesia injusta, cruel y totalmente interesada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Si existe un dios, está claro que lleva desde la Edad Media de vacaciones. Quizás trató de arreglar el mundo un poco en el Renacimiento, y viendo como la masa de corderos se formaba aun más amplia con la idea de la nueva ciencia, la nueva Santa Inquisición de máquinas grises, se dijo a sí mismo "Mejor me marcho a buscar trabajo a otra parte, esto no tiene arreglo", y ahí estará, en algún edificio desgastado pidiendo su cartilla del paro. Pobre dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	La realidad cada vez es más rígida, menos llena de entusiasmo. La magia casi no tiene cabida en este mundo. Los sueños, los anhelos espirituales se ven camuflados por la inmundicia de la deformación que ha sufrido el planeta, que ha sufrido su alma. Gaia sufre, pero calla, no dice nada por amor a sus criaturas, que la apuñalan diariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Si la humanidad supiera de mi existencia, de la verdad de los seres sobrenaturales que se alimentan de la savia de los animales. Los cainitas, los vástagos de la noche, los vampiros… seguro sería entonces el surgir del odio. Más les valiera profesarse odio a sí mismos que humedecen sus labios de toscos licores, gastando su poco capital en enfermar sus cuerpos  con ese alcohol y las demás sustancias, artificios de un verdadero mal. Pero nosotros, que vagamos entre las sombras, padeciendo la tortura de una inmortalidad sin sol y abatida por la soledad; aquellos que lloramos lo que no tenemos y lo que desperdician aquellos que si lo albergan en sus casas; nosotros, que palidecemos el degenerado cambio del mundo era tras era viendo su terrible final; nosotros,… nosotros seríamos los culpables según ellos y sus miedos a lo distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Suelo alimentarme de las ratas, que abundan en las alcantarillas y sus túneles angostos. Pero desde este alto edificio que llaman sacro; desde la catedral desde la que observo esta noche y algunas otras, al mirar tristemente hacia la multitud que se concentra para dar tributo al excremento de la sociedad; no puedo evitar el dolor que me aflige desde mi tortura, entonces es cuando salto desde una altura de la que pocos sobrevivirían, pocos humanos, claro. En el elegante salto mi rostro se enfurece y busca un objetivo. Caigo así sin rozar con las rodillas el duro asfalto y camino con normalidad hacia un callejón cuya salida se había tapiado con un muro de ladrillos, limitando quizás alguna propiedad al otro lado. En esa área se hallaba un hombre viejo, pidiendo abrigo, limosna, comida; con palabras uqe casi se pillaban las unas a las otras, atragantándose en el camino. Me miraba pidiendo vida. Pero no era vida lo que iba a darle. Mirar su rostro compungido por el casi indiferente deseo de seguir sobreviviendo, me hizo pensar que esa noche ya estaba claro que no cenaría rata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	-Buenas noches pobre hombre – sonreí leve y tristemente - ¿De veras quieres vivir, cuando de la vida solo esperas esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	El viejo me miró casi como entendiendo, aunque sabía que tal cosa no era posible. Pero aun así, su vista parecía inteligente, sabia, miraba mis atuendos antiguos y negros y mi largo abrigo de cuero y parecía buscar la guadaña, el arma de la propia Muerte. Sonrió y pesarosamente mirando hacia el suelo y hacia mí periodicamente, dijo con voz suave  y neutra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	-Vienes a librarme de este callejón, de estas cajas… ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;	Sus labios y el brillo de sus ojos denotaban cierta esperanza como si me hubiera esperado durante toda su existencia. Asentí con un ligero cabeceo y me acerqué con pasos firmes hacia su funesta salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FIN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Por: Corina Morera Villar&lt;/strong&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8326667-109602146878519078?l=masquerelatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/109602146878519078/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8326667&amp;postID=109602146878519078' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109602146878519078'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109602146878519078'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/2004/09/vampiros.html' title='VAMPIROS'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667.post-109554189529789341</id><published>2004-09-18T22:53:00.000+02:00</published><updated>2004-09-24T12:27:15.530+02:00</updated><title type='text'>Cuando el Amor no se Toca (Guión de un corto)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;img src="http://galeon.com/zonaneutral/sfddf.JPG" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Un joven bello ataviado con túnicas ligeras y blancas, como si de un espíritu se tratase, anda por las calles en hora temprana, pocas personas se encuentran: un barrendero, algún hombre de negocios dirigiéndose a su despacho...).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello:&lt;/strong&gt; Esta historia de todos comienza en un momento que desconozco, y en espera de que acabe pronto, a vosotros que escucháis mis palabras os relato la dolorosa situación en que nos hallamos. &lt;em&gt;(pausa momentánea, el personaje mira hacia arriba buscando algo y suspira. Vuelve a su andar monótono).&lt;/em&gt; Ignoro como esta sociedad se volvió fría, insulsa, mediocre en sentimientos, y cómo estos se escabulleron para no poder entrar nuevamente en nuestras almas, tan acostumbrados ya a leer historias de amor entres guerreros y princesas con hermosos finales felices... y pensar que el amor hoy ya no existe... (mira a la cámara tras un instante de reflexión) ¿o sí?...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(tras plantear esta duda, la pantalla se vuelve negra, se oyen sonidos de palabras, conversaciones triviales y alguna risa controlada. Hay una suave música de violines y sonido de copas al entrechocar. Al aparecer nuevamente imágenes habrá un nuevo escenario, un salón amplio, lo que parece ser una fiesta de alta clase social con lujosos vestidos, probablemente en torno al s.XIX. Un matrimonio de aproximadamente 50 años, los señores Jonson, llega con su joven y bella hija con motivo de presentarla a otra pareja también mayor, los señores Weiss. Se distinguen claramente grupos de mujeres y a parte otro de hombres charlando y fumando despreocupadamente. Entre los hombres se encuentra un joven que sirve aperitivos: Elías)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Señora Jonson:&lt;/strong&gt; Acércate querida, has de conocer a los padre de tu prometido &lt;em&gt;(dirigiéndose a Susan, su hija)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Susan:&lt;/strong&gt; (haciendo un ligero asentimiento de cabeza) Sí, madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Señora Weiss&lt;/strong&gt;: Es agradable conocer a la prometida de mi adorado Philip&lt;em&gt;. (Roza con los dedos un tirabuzón del pelo escasamente recogido de Susan).&lt;/em&gt; Philip bajará enseguida, supongo que querréis estar a solas la pareja. (&lt;em&gt;Hace un guiño complacida por la sumisión de la joven e invita a una copa a los Jonson).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Susan, mientras conversan los dos matrimonios, logra apartarse y sentarse tímidamente en una silla cercana y coge un canapé de la mesa redonda y amplia que tiene contigua. Mientras hace esto, busca disimuladamente por la fiesta, hasta que da con lo que quería. Elías está sirviendo una copa a uno de los señores, el cual le pone un billete al chico en la bandeja mientras ríe animando al muchacho. Él sonríe algo pesaroso y al girarse mira hacia la gran mesa. Susan está ahí, y aquella sonrisa que esbozara se vuelve aun más pesada. Hace un ligero cabeceo, intento de saludo mientras trata de reponerse del daño. Susan sabe qué le pasa. Ambos se aman, sus miradas lo dicen todo sin necesidad de palabras. Pero no se pueden poseer. Una voz en off, pensamiento de ella suena mientras sus ojos tratan de no llorar &lt;lo&gt;"lo siento", otra voz en off, esta vez de la mente del joven se escucha como respuesta, mientras asiente sin ánimo alguno &lt;y&gt;"lo sé").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;NOTA: las imágenes que se verán mientras el joven bello hable, no llevarán sonido alguno, solo ha de escucharse la voz del personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Ahora volverá a oírse la voz del joven bello que hablaba al principio, continuando su relato, aunque no se le verá, en lugar de ello, la imagen que habrá en pantalla será la del rostro del señor que dio propina a Elías, luego ampliando la escena, se comprobará que está rodeado de tres prostitutas en una cama de grandes dimensiones, mientras ríe despeluzado, aun trajeado, alguna de ellas descamisada mostrando un sujetador casi transparente moviéndose rítmicamente, engatusando al ricachón.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Joven bello:&lt;/strong&gt; Lujuria, sexo, perversión... &lt;em&gt;(ya se le nota en su voz pacífica un tinte de indignación&lt;/em&gt;). Solo esas caricias falsas existen hoy en día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Mientras ahora siga hablando, la cámara volverá un instante, apenas un segundo a dejar ver los rostros del matrimonio Jonson. Luego grabará en una habitación casi totalmente a oscuras, ha de parecer que solo la frágil luz de la luna es la que deja ver la escena. Un hombre copula (no hace el amor, solo trata de engendrar, ha de notarse esa frialdad) con una mujer. La cámara se vería desde la cabecera de la cama. Tras un breve tiempo, volvería a verse un corto instante nuevamente los rostros del matrimonio ya mayor. Estas imágenes se prolongarán durante las siguientes palabras del joven).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello:&lt;/strong&gt; No hay pasión, verdadera pasión nacida del alma. Contactos fríos, solo eso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Ahora, mientras siga hablando, las imágenes volverán a cambiar. Una muchacha con vestimentas pobres lleva por la calle una bolsa de papel marrón, probablemente la compra del día. Mientras camina, se verá como de una esquina aparece un hombre y le tapa la boca llevándola consigo al hueco de donde salió. La muchacha forcejea. Durante un instante no se ve a ninguno de los dos, la chica ha sido arrastrada hasta el lugar, pero al poco tiempo sale despeinada y con el vestido algo rasgado, tratando de taparse con la bolsa y huyendo a todo correr).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello:&lt;/strong&gt; Tocan la piel los que no tienen derecho para hacerlo. Los que no sienten más que calor en partes de sus cuerpos pero no en su interior. Aborrecible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;em&gt;Vuelve a oírse los ruidos de la fiesta. Susan vuelve a verse, sentada, mirando hacia Elías. Se levanta y va hasta él.)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Susan&lt;/strong&gt;: Podría acompañarme a los servicios, no sé dónde están, desconozco esta casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elías:&lt;/strong&gt; Por supuesto señorita. Acompáñeme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Ambos van por un pasillo, Elías antes suelta la bandeja en la mesa. Hay una puerta a un lado y el joven señala)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Elías: &lt;/strong&gt;Es ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Susan por un momento sigue andando y se para girándose entonces hacia él. Sus mirada vuelven a chocar, abatidas. El escenario se volverá negro. Dos personas dentro de la negrura, como uniendo sus pensamientos. Deben estar alejados el uno del otro ligeramente. La cámara ahora girará en torno a ellos como un planeta alrededor de dos soles, mientras estiran sus brazos tratando de tocarse las yemas de los dedos sin llegar a lograrlo. Al dar una vuelta completa volverá a resurgir la voz del joven bello y las imágenes cambiarán. Mientras él hable saldrán las siguientes imágenes: la cara del señor que ha ido con las prostitutas, la prostituta con el sostén transparente moviéndose rítmicamente, las caricias lujuriosas propinadas por ellas, la imagen riendo del señor, los señores Jonson, la cama y la “cópula”, la cogida por detrás de la joven pobre, su huida... todas esas imágenes que salían cuando anteriormente había hablado el joven bello, al principio algo más lento y luego aumentando la velocidad de aparición, generando confusión entre las imágenes.)&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello:&lt;/strong&gt; El mundo muere con esto, porque los que sentimos, morimos. Esto ha de acabarse... &lt;em&gt;(se llena de ira y casi escupe las siguientes palabras).&lt;/em&gt; Por qué un hombre se puede satisfacer con prostitutas?!, ¿¡Por qué la piel solo admite lujurias?!, ¿¡cuál es el lugar reservado para los amantes que realmente se aman?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Ahora se verá su rostro, en un espacio negro, compungido por la rabia y el dolor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;Joven bello&lt;/strong&gt;: ¿¡Por qué no pueden existir las caricias entre los amados pero sí entre la frialdad de una pareja que no se quiere, en un rico degenerado, en un transeúnte pervertido.....?! ¿¡Por qué?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(Ahora se descubre que el espacio negro en el que está, al ampliarse la escena, es el que ocupan Susan y Elías. La escena final es en blanco y negro. Susan y Elías siguen con los brazos estirados, tratando de alcanzar la mano del otro y el joven bello está en el centro de la escena ligeramente retirado, teniendo en frente las manos de ambos que no llegan a tocarse aun. Habla y su ira pasa a ser tristeza).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello&lt;/strong&gt;: El destino del ser humano se vuelve grisáceo y cruel...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;(El joven posa una de sus manos en la mano de él y la otra en la de ella, bajando los brazos, separándolos aun más mientras dice la última frase.).&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Joven bello&lt;/strong&gt;: ...Cuando el amor no se toca...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;( Se ve durante un momento la cara de pánico de Elías, y tras un segundo la cámara se centra en Susan y en su rostro en blanco y negro. Rompe en sollozos entonces, y un grito desgarrador de puro dolor sale de su garganta, sigue sollozando, la pantalla se vuelve totalmente negra, y durante unos segundo los sollozos siguen escuchándose.).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FIN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Por: Corina Morera Villar.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img src="http://galeon.com/zonaneutral/sdffff.JPG" /&gt; &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8326667-109554189529789341?l=masquerelatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/109554189529789341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8326667&amp;postID=109554189529789341' title='21 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109554189529789341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109554189529789341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/2004/09/cuando-el-amor-no-se-toca-guin-de-un.html' title='Cuando el Amor no se Toca (Guión de un corto)'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>21</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8326667.post-109518915005929721</id><published>2004-09-14T21:09:00.000+02:00</published><updated>2004-09-15T10:42:12.290+02:00</updated><title type='text'>Enajenado (Guión de un corto)</title><content type='html'>&lt;img src="http://galeon.com/zonaneutral/tarot2.JPG" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Pantalla en negro, suena el timbre, se va aclarando la imagen y se ve lo siguiente. En primer plano se ve una pistola con silenciador agarrada por una mano que cuelga fláccida. Al fondo se ve una puerta. Vuelve a sonar el timbre, esta vez con más insistencia. El chico, de unos 20 años, que tiene el arma se incorpora, guarda el arma en la parte de atrás del pantalón y se dirige a la puerta. Al abrir, tapa con su cuerpo la puerta y no vemos quien es.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-2º chico: Vine lo antes que pude ¿Porqué me llamaste con tanta urgencia, Carlos? ¿Qué sitio es éste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Carlos se aparta y vemos al segundo chico, de su misma edad, que pone cara de horror. La cámara baja y vemos un muerto boca abajo en el suelo cerca de donde estaba Carlos sentado.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-2º chico: Oh, dios... ¿Qué ha pasado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: María me ponía los cuernos (El otro chico pone cara horrorizada. Carlos saca su arma y apunta al cadáver. El segundo chico da un respingo al ver la pistola). Con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-2º chico: Espera, espera ¿Estás diciendo que lo mataste porque era el amante de tu novia? (Carlos asiente lentamente) ¿¡Estás loco!? Oh, dios mío (Se lleva la mano a la frente) ¿Y cómo lo sabías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Lo sabía, Miguel. Lo sabía. (Va andando a la silla mientras el otro chico cierra la puerta) Llevaba meses sospechándolo. Hace unos días les seguí, incluso saqué fotos. Entraron aquí los dos de la mano. No me costó mucho descubrir su nombre, en realidad (Miguel se acerca y se pone de cuchillas al lado de él). Compré esta pistola a un traficante y vine. Llevo dos días paseándome por aquí sin atreverme a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Carlos. Has matado a un hombre. Sólo porque se paseó de la mano con tu novia. Ni siquiera sabes si eran amantes de verdad. Quizás fueran buenos amigos desde la infancia. (Carlos se lleva las manos a la cara y empieza a sollozar, Miguel le pone una mano en el hombro). Carlos, tenemos que llamar a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Carlos se levanta rápidamente de la silla y camina un par de pasos hacia el cadáver. Saca un pañuelo del bolsillo del pantalón, coge la pistola por el cañón y la empieza a limpiar.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¡No! No iremos a la policía. Limpiaré la pistola, la tiraré al río y nos iremos de aquí. Nadie me vio entrar, puse cuidado para que así fuera. Nadie tiene por qué enterarse. (Empieza a mirar alrededor) El pomo de la puerta, lo he tocado. (Se dirige a la puerta y empieza a limpiar el pomo con el pañuelo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel se levanta y se dirige a la puerta donde Carlos limpia efusivamente el pomo. Miguel coge la mano de Carlos y éste para de limpiar. Plano detalle del pomo. Carlos sigue con la mano en el pomo y Miguel se la coge. Al retirar las manos se ven los dos chicos reflejados en el metal del pomo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Nosotros lo sabremos ¿Podrás vivir con ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Plano general. Carlos se guarda el pañuelo y mira a la pistola.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: No puedo. Sé que he hecho mal y que debería pagar por ello. Pero no puedo. Mi padre es juez. Imagínate si esto sale a la luz, sería el final de su carrera (Carlos hace una pausa en la que se enjuaga las lágrimas con el brazo). No lo puedo hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Poniendo la mano en el hombro de Carlos) Al final se sabrá. Alguien te habrá visto entrar o salir de aquí o quizás encontrarán un pelo tuyo. Estas cosas siempre se saben. Si te entregas la pena será mucho menor. Tienes que hacerlo. (Quita la mano del hombro y saca el móvil) Voy a llamar a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¡No! Por favor, no lo hagas (Carlos cae de rodillas delante de Miguel y se agarra a la mano de Miguel que tiene el móvil). Por favor, no me puedes hacer esto. (Carlos mira a la pistola. Plano detalle de la pistola. Vuelta al plano general). Prefiero la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: ¿Qué? ¡No! ¡Eso sí que no! No puedes meterte un tiro. Dios, ni siquiera sé porqué estoy aquí, debería estar en mi casa viendo la tele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: No voy a meterme un tiro (Carlos le tiende la pistola a Miguel). Lo harás tú. Yo no tengo fuerzas para ello. Por eso estás aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel se queda paralizado durante un momento. Luego empieza a sacudir la cabeza a los lados y se echa unos pasos hacia atrás).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: No, no puedo hacerlo. No puedo matarte ¡Somos amigos desde la guardería, joder!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Entonces te lo pido como amigo. Tienes que hacerlo. He hecho mal y tengo que pagar por ello. Pero no en la cárcel. No lo podría soportar. Dispárame (Miguel empieza a negar con la cabeza, pero Carlos le acerca la pistola aún más). Por favor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel, con el pánico reflejado en su rostro, extiende una mano temblorosa hacia la pistola. Coge la pistola y le apunta a la cabeza. Carlos le mira con cara triste.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Gracias. Yo sólo no lo podría haber hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel le apunta un rato, le quita el seguro al arma y apoya la pistola en la sien de Carlos. Éste suelta una lágrima y cierra los ojos. Miguel le pone el seguro al arma y la baja.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: No lo haré. No puedo verte morir. Y menos si soy yo el que te mata. Te entregaré a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¡No puedes hacer eso! (Carlos, todavía de rodillas, se agarra a la camiseta de Miguel) ¡Te lo pido por favor! Mi padre tiene una reputación que mantener. Si esto sale a la luz, destruirás la carrera de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: ¿¡Y si encuentran tu cadáver aquí no!?&lt;br /&gt;-Carlos: (Suelta la camisa de Miguel) Si muero no seré un asesino, seré una víctima. Tú no tienes porqué verte implicado en esto. Simplemente dispara, sal por la parte de atrás y tira la pistola al río. Nunca sabrán que fue lo que pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: ¡¡Pero yo sí lo sabré!! Sabré que tu estás muerto y que no se ha hecho justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Vine aquí pensando en matar al cabrón que se tiraba a mi novia. Pero una vez cometido el crimen, recapacité y pensé: “Puede que esté muerto, pero María le seguirá queriendo a él y no a mí. Ha ganado él” Así que mi vida ahora no tiene sentido. Mátame&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Con la mirada perdida en el suelo) No sabía que te importara tanto María. Creía que para ti sólo era un polvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Se mete la mano en el bolsillo y saca una fotografía. Plano detalle de la fotografía. Está bastante manoseada y muestra una atractiva chica) La amo. Pero ella a mí no. Lo entendí al ver su cadáver en el suelo (Señala al muerto con la mano libre). Ahora no me queda nada por lo que vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: No digas eso. Ella te quiere. Si no... (Su voz se entrecorta y las lágrimas manan de sus ojos. Los siguiente lo dice entre sollozos) Si no fuera así ya te habría abandonado por él ¿No crees?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Se levanta del suelo) ¿Y yo eso cómo lo sé?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Todavía sollozando) ¿Has probado a preguntárselo? (Recupera la compostura) Quizás todo esto fuera un malentendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Mirando al suelo) Tienes razón. Debería confiar en ella. (Vuelve a mirar a Miguel) Pero de poco sirve lamentarse. Ya está hecho. Él está muerto y yo condenado. Llama a la policía, será lo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Sonríe) No. No llamaremos a la policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Sacaremos el cadáver de aquí. Dijiste que había puerta trasera ¿Verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Sonríe y abraza a Miguel) La salida de emergencia está al final del pasillo. Tendremos que llevarlo hasta allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Muy bien, lo primero es lo primero. Necesitamos algo para transportar el cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Mirando alrededor) Hmmm. (Señala una alfombra) La alfombra, trae esa alfombra. Enrollaremos al muerto con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel se guarda el arma en el pantalón y se dirige hacia la alfombra. Coge la alfombra y la lleva arrastrando hasta el cuerpo. Mientras tanto, Carlos ha sacado su pañuelo y con él en la mano ha cogido de un pie al cadáver. Lo empieza a arrastrar hasta que lo saca del charco de sangre. Miguel termina de colocar la alfombra y le ayuda agarrando del otro pie.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Bien, a la de tres, volteamos el muerto encima de la alfombra (Miguel asiente y se colocan los dos en un costado del muerto, con la alfombra al otro lado). Uno, dos y... ¡Tres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel empuja con las manos mientras Carlos utiliza un codo para moverlo. Con la mano que blande el pañuelo mueve las piernas para que se coloquen bien en la alfombra. Cuando consiguen poner el cadáver encima de la alfombra, esta vez boca arriba, Miguel da un respingo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Se levanta de un movimiento) Dios mío. Yo conozco a este hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Lo siento, no sabía que fuera amigo tuyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: No, no. Al revés. No llegábamos a fin de mes, así que mi padre tuvo que pedir un préstamo. Ya te lo he contado ¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Sí, ya lo sabía. Pero ¿Y qué tiene que ver con él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Es el usurero al que le pedimos el dinero. Pero todavía no se lo hemos podido devolver. Amenazó a mi padre con romperle las piernas si no pagaba al final de este mes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¿Porqué no pedisteis un préstamo al banco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Carlos, ya te lo he contado. No podemos. Mi casa está hipotecada, mi madre en el paro y mi padre cobrando el salario mínimo ¿Tú crees que un banco nos fiaría un crédito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: No. (Carlos se levanta del suelo) Tienes razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Mi padre está desesperado para conseguir el dinero. Queda menos de una semana para fin de mes y sólo ha conseguido reunir la mitad del dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Tranquilo. Todo saldrá bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Visiblemente enfadado. Hablando con rapidez, atropelladamente) ¡¡Claro!! ¡Para ti es fácil decirlo! Tu padre es juez, tu madre su secretaria y tu tienes un montón de dinero. (Se relaja y vuelve a hablar en un tono normal) Lo... lo siento, no quería decir eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: No pasa nada. Te entiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Pero bueno, ahora el prestamista ha muerto, así que no hay deuda que pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Los dos se quedan mirando mutuamente unos segundos. Al final Miguel esboza una sonrisa y se agacha hacia el cadáver)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: En fin, envolvamos al cadáver en la alfombra de una vez. Cuanto más tiempo pasemos aquí, peor será.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Espera, ya tenemos el muerto en la alfombra y no manchará nada. Vamos a limpiar todo esto y así nos aseguramos de que no habrá huellas por ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Me parece bien ¿Qué limpiamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: La sangre y todo lo que esté desde la puerta (Señala a la puerta y luego señala un poco más allá de donde estaba la alfombra) hasta allí. Así nos aseguraremos de que no dejamos huellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Bien. Pero...¿Con qué limpiamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Mirando alrededor) Hmm, debe haber una fregona o similar por aquí. (Ve una puerta al otro lado de la sala y se encamina a ella, abriéndola con el pañuelo en la mano. Es un cuarto de la limpieza. Cae una fregona y un cubo al abrir la puerta) Aquí está. (Coge la fregona y el cubo. Saca un bote de lejía del cubo) También habrá que fregar por aquí. Echa abundante lejía en la mancha de sangre. Dejaremos que la lejía actúe y luego limpiaremos lo que quede como podamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel coge el cubo y se dirige al cuarto de la limpieza. Dentro hay una palangana. Pone el cubo ahí y lo empieza a llenar de agua.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Oye ¿Qué es éste sitio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¿El qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: El lugar ¿Dónde estamos? Me diste una dirección y vine. Pero no sé donde estamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Oh. Es una oficina, creo. Bueno, es un piso, pero lo debía usar como oficina. Lo digo por como está amueblado. Sólo hay un escritorio, un par de sillas y el cuarto de la limpieza. (Miguel sale con el cubo lleno de agua. Carlos le pasa la fregona y echa un poco de lejía al agua) Empieza a fregar desde allí hasta la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Miguel empieza a fregar como le indica Carlos. Carlos empuja el cadáver con el pie para acercarlo a la pared y empieza a verter lo que queda de lejía sobre la mancha de sangre del suelo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Fregando) Bueno ¿Cómo descubriste que María te estaba engañando?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Miguel está de espaldas a él, pero Carlos le mira con cara de odio. Aún así se calma y sigue vertiendo la lejía encima de la sangre) La notaba rara cuando nos veíamos. Siempre que estábamos juntos apagaba el móvil, no quería ir a determinados sitios y cosas por el estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: (Primer plano a Miguel. Detrás de él se ve a Carlos como ha terminado de echar la lejía y está poniéndole el tapón al bote. Migue sonríe visiblemente aliviado) Antes dijiste que les habías sacado fotos ¿Las tienes aquí?&lt;br /&gt;-Carlos: (Hablando tajantemente) No (Vuelve a poner un tono normal). Es decir, las tengo en el coche. Me traje la camioneta. Voy a bajar para poner el vehículo delante de la puerta trasera. Así nadie nos verá salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Bien ¿Qué hago con la sangre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Espera a que vuelva y lo limpiaremos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel: Bien (Carlos se dirige hacia la puerta y la abre, siempre con el pañuelo en la mano). Carlos, (El interpelado se para y se da la vuelta un momento) Ten cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Tranquilo (Se va y cierra la puerta)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Una vez fuera, Carlos limpia el pomo con el pañuelo, hace lo mismo con el timbre con cuidado para que no suene y se va. Plano del portal. Carlos sale del portal, limpia el interfono con el pañuelo y se dirige a una cabina, por el camino se guarda el pañuelo. Es una calle bastante amplia, atestada de gente. Serán las 5 de la tarde. Una vez en la cabina marca un número de teléfono y espera)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Hablando por teléfono con voz temblorosa. Parece asustado) ¿Policía? Creo que hay una persona en peligro. (Silencio) Sí. Estoy en la Gran Vía, número 49. He visto a un chico entrando en una portal con una pistola. Había tocado en el 2º C. Ahí vive un usurero bastante famoso. Temo por su vida. (Silencio) ¿Mi nombre? No, no. Prefiero ser anónimo, no quiero meterme en líos. Adiós. Dense prisa, por favor. Hay alguien en peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Carlos cuelga el teléfono. Tiene cara de satisfacción. Saca un teléfono móvil y marca un número. Mientras espera a que contesten saca unas fotos del bolsillo interior de su chaqueta. Empieza a hojearlas pero, de repente, saca un mechero y les prende fuego. Tira las fotos a una papelera)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) ¿Sí? (Espera un rato en el que Carlos no contesta) ¿Hay alguien ahí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Carlos está apoyado en la papelera. Se incorpora y echa a caminar lentamente. La cámara no le sigue, sino que sigue centrada en la papelera. Se va acercando poco a poco a ella durante toda la escena)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Fuera de pantalla) ¿María? Soy yo, Carlos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) Hola, cariño ¿Qué tal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Mal. Te acuerdas de Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) Ehh, sí ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Le han detenido. Por lo visto tenía problemas con un prestamista, así que lo ha matado en su propio despacho. (Hay un momento de silencio)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) Dios mío.&lt;br /&gt;(La cámara se ha acercado lo suficiente a la papelera y ahora se ha girado hacia abajo, con lo que se ve el contenido de ésta. Encima de toda la basura hay dos fotos ardiendo. En la primera se ve a Miguel paseando por el parque con una chica del brazo. En la segunda, Miguel y la chica se están besando. Esta imagen se mantiene mientras se va oscureciendo la imagen muy poco a poco. Las fotos se siguen consumiendo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: (Sollozando) Le conocía desde que era pequeño. No sabía que fuera capaz de tales atrocidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) Tra... tranquilo. No pasa nada. Tranquilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: María, te quiero muchísimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono. En este punto la pantalla está totalmente en negro. La voz de María parece dubitativa, confusa, abatida) Yo... yo también te quiero cariño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: ¿Nos podemos ver ahora? Necesito verte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-María: (Voz por teléfono) Cla... claro, claro. Voy para tu casa. Adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Carlos: Adiós, amor mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Se ve en pantalla a Carlos en mitad de la calle, con una sonrisa triunfal en los labios colgando el móvil. Suenan sirenas. Carlos sale de pantalla. Empiezan los créditos.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;FIN (Por: Álvaro López- Mántaras Sánchez)&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8326667-109518915005929721?l=masquerelatos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://masquerelatos.blogspot.com/feeds/109518915005929721/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8326667&amp;postID=109518915005929721' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109518915005929721'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8326667/posts/default/109518915005929721'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://masquerelatos.blogspot.com/2004/09/enajenado-guin-de-un-corto.html' title='Enajenado (Guión de un corto)'/><author><name>Corina</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02470704868390721037</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>9</thr:total></entry></feed>
